Beneficio como objeto de gravamen – impuesto de sociedades

El impuesto tiene como objeto de gravamen el beneficio obtenido a lo largo del ejercicio por las empresas constituidas como sociedades de capital. Lo que con mayor frecuencia se hace es una serie de correcciones y ajustes a este beneficio obtenido de los registros contables de la empresa, con el fin de que el gravamen acceda a una magnitud específicamente diseñada con fines impositivos. Son las visiones del beneficio las que interesa analizar : la económica y la contable.

Desde una perspectiva económica se entiende por beneficio a la diferencia existente entre el valor de la producción generada a lo largo de un periodo determinado y el coste de todos los factores aplicados a su obtención. De acuerdo a esta noción, en el sustrato de la diferencia han de recogerse los costes de oportunidad de la totalidad de los recursos empleados.

El beneficio contable es la renta residual para los accionistas de la empresa, y su calculo se obtiene principalmente de los precios y los costes del output del periodo así como de la aplicación de criterios de valoración contables, los cuales se sustentan en el principio técnico de precios históricos o de adquisición. En el caso del factor de producción capital, no incluye entre los susodichos costes al coste de oportunidad del capital propio, sino solamente el coste explicito del capital ajeno (endeudamiento).

Las dificultades técnicas y practicas para la determinación de todas las variables que intervienen en el calculo de este concepto de beneficio son las responsables de que, por lo general, las administraciones tributarias se hayan decantado por la noción contable del beneficio, lo que tiene como consecuencia que el impuesto se convierta en un gravamen sobre las rentas de en manos de los accionistas y no un gravamen sobre la actividad económica de la sociedad.

Lo habitual también es que la normativa reguladora del tributo incluya un numero de criterios especifico de valoración para hechos y operaciones empresariales concretos, convirtiendo de esta forma el beneficio contable de la entidad en un beneficio contable-fiscal.

La cuantificación de la base imponible de este gravamen sigue consistiendo en la mayor parte de los casos en un complejo proceso de “recálculo fiscal del beneficio”, por lo que la tributación de este tipo de renta se encuentra excesivamente supeditada a finalidades ajenas al Principio de Neutralidad Impositiva.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *